El mundo de ELDER ¿Quien escribe la historia de nuestros días? ¿Quien sueña en la noche del tiempo nuestros destinos? Elder camino largo rato por el pasillo, desesperado, tomaba el pincel y lo miraba, daba algunas vueltas... era siempre el mismo paisaje, era siempre el mismo absurdo... desde cualquier ventana que mirara siempre aparecía el mismo azul del cielo, el mimo tono de verde en los árboles... el mismo tono azul del agua, y el sin poder salir... Ya ni siquiera sabia si lo que miraba era una ventana o alguna de sus pinturas que colgaban por todas las paredes.. Y su padre, oh! su padre incitándole a pintar... - Que hermoso lago río pintaste esta vez, que bello sol de medio día- decía el señor y el miraba la pintura tan vacía, tan sinsentido, tan concreta en sus colores que nunca mutaban. Ya una vez había esperado el hermoso atardecer del que un día su madre la hablo, ah! su madre (o como su padre le decía: "señora Isabel"... le contaba historias tan maravillosas!!, y seguía esperando que el cielo cambiase su eterno tono azul, pero nunca lo veía, y su madre ya no estaba ahí para contarle de el fuego del cielo al atardecer... simplemente había desaparecido. Y su padre nunca le dijo a donde había marchado, ya ni siquiera le dejaba hablar de ella. La pinturas organizadas por tamaños y el cuchillo para preparar los pinceles, y los pinceles ordenados por numero, tan solo otro reflejo de que nada cambia, al misma torre afuera del castillo, el mismo río, los mismos árboles en su eterno verde, cuantas veces soñaba Elder despierto, soñaba con escapar al incendiario rojo de sus sueños... Siempre era la misma historia, la misma vida monótona dentro del castillo donde nunca faltaba nada, y su padre le dejaba solo con los mayordomos que mas bien le parecían a Elder como fantasmas, que deambulaban por la mansión casi sin hablar, casi sin hacer ruido, totalmente indiferentes a la presencia del niño... Desde hacia unos años que Elder quería salir del castillo, pero siempre se encontraba con puertas cerradas y con rostros severos, y eso alimentaba su angustia...y su angustia pintaba en los cuadros de paisajes que su padre le obligaba a pintar, luego la comida, y luego la siesta, siempre igual y cuando despertaba esperando el tan anhelado atardecer... nada... su padre le decía que había dormido toda la tarde y toda la noche y era otra vez temprano en la mañana... Conforme pasaban los días Elder se iba sintiendo mas solo, - de que color se pinta la soledad?- mas atrapado en aquel mundo del castillo, tan aplastada su angustia pos los mismos colores puros, claros, nauseabundos... Y la voz de su padre siempre con la mismo cantaleta... - que paisaje pintaras hoy?- como si no supiera que todo estaba pintado ya... - que hermoso sol de medio día, que bellos árboles- -aaaaaaaahhhh!!!- El cuchillo traspasó la garganta del señor, pintándola de verde que se confundía con el rojo de la sangre, y los ojos de Elder brillaron como nunca antes en su vida... Enloquecido corrió escaleras abajo... la puerta estaba abierta, oyó el llamado de los mayordomos, pero no retrocedió... corrió.. corrió... corrió fuera de su prisión... nada importaba ya... podía ya escaparse de los muros que se habían alzado en contra suya... Salió del castillo y corrió, corrió hacia los árboles... miro la vieja torre, abandonada, miro el río mas de cerca, todo era igual, igual de concreto, igual de vacío, pero con mas detalle... pero no... no podía detenerse ahí, seguro que los mayordomos lo alcanzarían... tendría que correr, correr hasta que no pudiera moverse mas, correr hasta escapar de aquella atmósfera tan asfixiante de ese pusilánime bello lugar... Después del los árboles estaba un camino; el bajo a través de el pero al llegar a una orilla, no había nada solo un enorme vacío... corrió al otro lado del camino, pues se veía una curva, una vez mas el camino no llegaba a ninguna parte, todo era una vacío enorme y azul, se detuvo para observar aun flecha de madera que señalaba el camino al vacío y al vacío por el otro, entonces recordó... aun quedaba el río, así que corrió en dirección opuesta, paso otra vez por la vieja torre, y bajo por el camino junto al río, y lo mismo.... nada, la enorme nada azul... leves gemidos se escapaban de su garganta aplastados por el pánico indecible... El agua cristalina tan pura, solo caía al vacío, así nada mas... no había nada mas allá de ese horrible mundo claro, de esa espantosa, diáfana y eterna mañana... entonces oyó a los mayordomos que salían del castillo... tenia que escapar de ellos, ¿pero escapar a dónde? Corrió de nuevo, esta vez corrió como alma que lleva el diablo pues traía a los fantasmas pisándole los talones... llegó al camino a ninguna parte y volteó la vista... Ahí estaba escondido un edificio... uno grande, no tan grande como el castillo pero si era grande... estaba escondido entre los árboles... si; su madre la había hablado de el... era una iglesia... - ay mamita, donde estas?- recordaba que ella le decía que iba a la iglesia por la tarde a rezar a Dios... Donde estaba Dios?... tal vez dentro de aquella iglesia pudiese encontrar respuestas, o tan solo un salida a aquel espantoso mundo de pesadilla... Los mayordomos estaban ya demasiado cerca, así que entró a la iglesia, y cerró, corriendo el seguro... estaba enloquecido... los mayordomos llamaban a la puerta... - y ahora que?- -Señorito, salga por favor!, vuelva al castillo... todo va a estar bien- -salga por favor!- decían los mayordomos con su habitual tono de voz... -no saldré, no hasta que vea el atardecer, ahora no habrá siestas después de la comida, permaneceré aquí hasta que vea el atardecer- - oh! señoríto, lo sentimos mucho, le dijimos a la señora Isabel que no le contara esas historias pero no nos hizo caso, por eso la enviamos por el río de donde nunca podría regresar- dijo un mayordomo - la verdad es que en este mundo nunca amanece- agrego otro... Elder sufría un dolor inmenso, lloraba sin darse cuenta; el llanto fluía solo, silencioso... desesperado... solo había algo mas que hacer... Dios!!!. Se arrodilló frente a la iglesia, no había imágenes de santos, solo unas bancas, un altar y una imagen de un hombre de cabellos largos que nunca había visto en su vida, por instinto miro hacia arriba y dijo: - Dios, háblame, ayúdame a salir de este lugar- como espantados por las palabras del niño, los mayordomos se fueron, ya no se oían mas... Elder recomenzó su oración - Dios libérame de esta prisión- entonces una gran luz bajo del cielo, diferente a lo que había visto, difusa, tranquila... y la luz hablo - Elder, soy Gogan tu creador, yo te he puesto aquí, y a tu madre también- Elder se estremeció y sintió un escalofrío recorrer su espalda - Eres parte de una historia, de un pequeño mundo que he creado para tu madre... Ella en este momento te esta viendo ahora, de algún modo y tal vez tenga ese pequeño mundo en su mano... ella te escucha... Háblale!- Elder sintió todos los sentimientos que le eran posibles en un momento, y el llanto arremetió con todas sus fuerzas - Madre, te extraño, te amo, donde estas?- Gogan continuo hablando - He creado todo solo para mostrarle a Isabel nuestro lugar en este mundo, pero admito que he sido injusto contigo... - - Sácame de aquí, no soporto este lugar...- - Recuerdas el río, mi querido Elder?, el río a donde tu madre fue y nunca regreso?- - Sí, lo recuerdo- - Ve allá, y sumérgete en sus tranquilas aguas... Tu madre tiene a todo tu mundo en la palma de su mano, y al final tu caerás en su mano también...- Así fue como Elder se dirigió hacia el río, el río que lo liberaría de la existencia, el camino hacia su madre, hacia la libertad... subió por la vieja torre, trepo por el techo de la azul torre que tantas veces había pintado... miro al azul cielo que ya no vería mas, desde aquella torre podía ver el castillo, la iglesia, los árboles, su mundo de nada, su mundo pequeño, su mundo que lo era todo... Miro hacia abajo, y tuvo miedo. Miedo de caer para siempre, miedo de lo que pudiera haber tras esa nada tan azul. Cerró los ojos y permaneció un instante sentado a la sombra de la torre abandonada... Por su parte los mayordomos, tras arrojar el cuerpo de su difunto amo por el río regresaron a sus monótonas vidas tal vez se hubieran entristecido, si pudieran; se limitaron tan solo a guardar luto. No podían entristecerse por que no tenían sentimientos, así que solo prosiguieron su interminable labor de mantenimiento del castillo en el pequeño mundo... el mundo de Isabel. El cuento terminaba ahí... las hojas amarillentas la miraban expectantes... bueno, eso harían si tuvieran ojos. Isabel quería saber el final de la historia, pero el texto terminaba ahí. Quedaba un gran espacio en blanco... un espacio que insinuaba una continuación; ella corrió a la maquina de escribir, decidida a darle un final a esa historia, decidía a rescatar a Elder del infierno en que estaba atrapado... Después de todo, era su hijo... era su mundo... y tenia el poder de cambiarlo, Tenia aquel pequeño mundo en sus manos para hacerlo a su medida. De eso hablaba Gogan, le había conferido ese poder a ella sobre el mundo de Elder, la hoja en blanco esperaba ser llenada... Isabel miro al cielo, a través de la ventana. Pensó en aquel ser que ahora mismo estaba escribiendo su historia, y se sintió parte de él. Acomodo la hoja en la maquina y comenzó a escribir. Cyberkow (Victor Abarca)