Sueño dentro de un sueño Corría incansable a través de la espesura de aquella noche, noche sin luna, corriendo a ciegas para escapar... Escapar... esta idea le llenaba la mente, no pensaba sino en escapar. A su paso surgían monstruos salvajes con el fuego de la ira en los ojos, trataban de alcanzarla, pero ella corría. Por dentro se sentía desesperada, no encontraba como salir de ese infierno negro, que era todo vacío. Deseaba que el día apuntara, deseaba la cálida luz del amanecer, en su eterna huida sentía que no podría escapar de esa noche que se abría infinita en sus horizontes. Abrió los ojos con el sudor recorriendo su frente, respiraba rapidamente... estaba dormida, lentamente giró la cabeza y lo miró... aún dormido. El silencio reinaba en su habitación; los dos amantes abrazados en la cama estaban acompañados únicamente por la soledad, ella supo entonces que siempre sería así. Aquel que dormía a su lado también era un solitario, también se sentía perdido en la infinidad de su propia soledad, y también necesitaba tanto de ella, como ella de él. En la penumbra del tibio cuarto ella cansada no pudo luchar mas con sus párpados que se cerraron internándola otra vez en sus sueños, pero terriblemente estaba otra vez en aquel oscuro lugar de nocturna muerte, unos arboles secos se extendían apuntando sus ramas al cielo, y las bestias aullaban a lo alto de una colina, se topó con lápidas de piedra y supo que se hallaba en un cementerio, en la oscuridad, vió un ángel de piedra que con mirada melancólica sostenía las flores marchitas de alguna tumba olvidada y miró una mortecina luz que provenía de uno de los sepulcros; Era una construcción de piedra con una reja gastada. Ella decidió entrar y un aire frío le recorrió la espalda penetrando su cuerpo hasta llegar a su alma... Entonces lo miró ahí recostado, el cadáver de aquel que la amaba, se hallaba muerto dentro de aquel sepulcro, Ella quiso gritar de espanto, pero el silencio del sepulcro aplasta su garganta oprimida, solo pudo murmurar amargamente el nombre de ese muerto amado. En ese instante los ojos de él se abrieron llenos de oscuridad eran completamente negros, y como despertando de una pesadilla, él se sobresalta. Esa oscuridad le cegaba por lo que extendió las manos buscándola; sus labios gritaron llamándola, Ella corrió a abrazarlo, y de los ojos de él, brotaron lágrimas negras de desesperación, de miedo, -"Sácame de aquí, ¡por favor, sácame!" dijo al sentir la tibieza de su cuerpo. Ella abrazó con mas fuerza el frío cuerpo y lo tranquilizó diciéndole que muy pronto saldría el sol y que todo esto iba a pasar, su voz destrozada por el llanto musitó mas palabras, pero estas fueron incomprensibles, salieron juntos del sepulcro a la noche, el muerto viviente y su amada. Ella miró las alas en la espalda de él, ángel caído que no puede elevarse al cielo con sus alas rotas, paraíso perdido... Una vez mas despertó en la luminosa penumbra de la recámara, esa madrugada; solo era un mal sueño lo que había visto en aquel cementerio... iba quedando atrás, como una sombra que se disuelve ante la luz. Miró el largo cabello de él y lo acarició, miraba su cara plena, dormida y eso la tranquilizaba dándole paz interna, los malos sueños quedaron atrás. Sus ojos café oscuro parecieron sentir la mirada de ella, y los abrió lentamente... una sonrisa iluminó su rostro. -"En tu mirada encuentro un letargo infinito que me dulcifica el alma"- dijo él a manera de oración a aquella que amaba tanto. La luna brillaba a través de la ventana, y ella miró las pupilas de aquellos ojos oscuros enrojecerse como la sangre, como una sangre brillante, de su boca crecían colmillos, las venas de sus brazos se ensanchaban y todo su cuerpo vibraba en un terrible espasmo, un aullido emergió de su garganta, ella miraba horrorizada pero no se movía, entonces él se acercó, convertido en un monstruo y le ofreció el cuello, ella sin pensar clavo sus dientes en aquella vena tan grande y la sangre hirviente brotó del cuello de la bestia, no sabía que estaba pasando, quería detenerse, pero no podía... la sangre caliente iba pasando por la garganta, y ella no podía controlarse... El abrió los ojos de repente y todo estaba en silencio, toda esa locura no era mas que un sueño, el sueño de ella, vaya sueño... en cuanto ella despertara, iba a contárselo, así que lo repasó completo para no olvidarlo, que extraño ver en sueños lo que ella sueña, era como... como soñar dentro de un sueño... Se levantó con cuidado para no despertarla, y fue al baño, una vez ahí se lavó la cara con agua fría que lo despertó de su somnolencia, se miró al espejo... Ahí estaban... esos horrendos ojos rojos le devolvían la mirada... pero no... no puede ser... ¡el sueño!... tal vez... era una señal... El se estaba convirtiendo en la bestia de las pesadillas de su amada... no es posible... su boca le dolía, y los terribles colmillos, crecían dolorosos dentro de sus encías... tenía que escapar.... escapar antes que ella despierte, que no me vea... Salió rapidamente de la casa, la luna en la calle brillaba por entre los nubes, al mirarla, sintió que sus venas se exaltaban, jamás había sentido su sangre correr con tanta fuerza.... los vellos de su brazos crecían rapidamente... ¡en las manos!... tenia vellos en las palmas de manos... corría... corría como nunca antes... Sentía el cosquilleo en su cara y al tocarla, sintió la tupida barba que cubría hasta sus pómulos... esto no puede estar pasando... Es solo otro sueño dentro de un sueño, tiene que ser, ¡oh! ¡Dios ayúdame!... Dios, despiértame, mi vista se nubla, ya no soy yo, la nada se apodera de mi, ya no existe el mundo, solo estoy yo suspendido en el vacío, DIOS SÁCAME DE AQUÍ, el vacío se devora mi cuerpo lentamente, AMADA ¿DONDE ESTAS?... no hay luz al final del túnel, solo oscuridad, DIOS DESPIÉRTAME... DESPIÉRTAME.... Cyberkow (Victor Abarca)