Verde Aceituna 3:38 a.m Me encuentro corriendo por un pasaje oscuro, completamente vacío, algo me persigue, algo que no puedo ver, solo se que esta atrás de mi; es entonces que salgo del túnel a una calle extraña donde hay gente vestida de negro... cuando trato de pedir ayuda todos huyen de mi. En mi desesperación me aferró a un hombre, este ultimo lleno de pavor grita y entonces, cuando volteo el rostro saltan a mi lo que parecen fauces de una serpiente. He soñado con esto una y otra vez... desde que empezó la infección, ¿crees que tenga alguna relación?. No, pues la verdad, no se, yo no creo en eso de los sueños premonitorios, pero.... esto se ve muy mal ya. - Jair mira las marcas sin poder evitar un gesto de repulsión mientras Arturo se rasca un poco aliviando la comezón.- Pican como el diablo; parecen tener vida propia, y palpitan al ritmo del corazón... Deberías ir al medico, o ponerte algo, que se yo, una pomada o algo; tal vez sea alguna cosa que comiste. Me he puesto cualquier cantidad de porquerías que encontré en la casa pero nada funciona, Tienes cigarros?. Toma, este era el ultimo. - La mente de Jair decidió concentrarse en algún medico que pudiera atenderlos a esa hora de la madrugada, en el humo del cigarro, en su agenda telefónica; había decidido pensar en algo que no fueran esas marcas horrendas en la espalda de su amigo, aunque no lo consiguió; cada momento parecía visualizarlas a mas detalle.... De hecho, incluso las costras de Arturo; sentado a su lado, parecían adivinar sus absurdas intenciones y cobraban nueva vida a juzgar por la intensa actividad de las ennegrecidas uñas que rascaban sin cesar. - Le voy a marcar al doctor López a ver si te puede revisar... aguántate, ya no te rasques pinche Ruco!. Es que se siente bien carbón, Zombie, me duele... - Dicho lo cual ruco procedió a quemar las costras que formaban un circulo alrededor de su espalda hasta sus costados, utilizando para ello su ‘Camel’ recién encendido. La piel alrededor de las heridas tenia un tono verdoso de putrefacción y supuraban un liquido rojizo realmente repugnante. Junto con algunos gemidos arrancados de la garganta de Arturo, sus manos continuaron rascándose el vientre, desprendiéndole trozos de piel seca y originando nuevas supuraciones de aquella materia rojiza.- 3:53 a.m No contesta... donde están esos malditos doctores abnegados que trabajan 24 horas al día... - Jair siguió murmurando otras maldiciones tratando de controlarse, los gemidos de su amigo que parecía empeorar a cada minuto no lo ayudaban, marcaba atropelladamente los números telefónicos de su agenda, pues temblaba como una gelatina; entonces noto que sudaba.. (puntualizando que Jair era de esas personas que permanecen inmutables ante las peores calamidades, así que sudar y sentir nervios por algo era extraño para el). Y quien podría pensar fríamente después de ver ese semicírculo tan espantoso que rodeaba a Arturo desde la espalda hasta los costados haciéndolo gritar. Por su parte Arturo no pensaba en nada: en nada que no fuese aquella monstruosa herida que le iba abriendo el cuerpo, la cual rascaba y rascaba sin cesar.- 4:05 a.m Heridas rojas como morrones sobre una piel verde como aceituna... De una horrible picazón... Seguro que no sabes que es? - Jair explicaba al ‘Güero’ que era el equivalente al Dalai Lama de la colonia. El Güero que escuchaba la explicación sumido en un estado entre la inconciencia y la expectación trataba de captar una sola de las palabras que salían apresuradamente del otro lado de la bocina... palabras evidentemente preocupantes. La voz de Jair sonaba seriamente modificada por la desesperación, pues ya había pasado un rato tratando de localizar algún médico... en ese momento era inevitable... Jair se rascaba a ratos y creía sentir costras, claro!, era solo su imaginación paranoica, pero casi las sentía en su propia carne, las horribles costras verdes. Se decía a así mismo que era la sugestión, que eran los nervios, pero eso no conseguía calmarlo. En el cuarto contiguo al teléfono, su amigo con; ambas manos, mas que rascar lo que hacia era escarbar bajo su piel como queriendo dar con un enemigo invisible.... e invencible.- 4:15 a.m tranquilo Ruco, tranquilo... ahorita mismo salimos a buscar un medico, solo... -y Jair se detuvo ahí, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo cuando vio como la marca circular de costras alrededor del cuerpo de Arturo había ido creciendo; a cada minuto se iba cerrando un circulo verdoso desde su espalda pasando por los costados, y ahora ya se encontraba sobre su vientre. Tenia la impresión de que el circulo se iba cerrando y no podía evitar el imaginarse que pasaría si se cerraba completamente. Cuando vio las marcas de Arturo por primera vez solo tenía costras en la espalda, y no supuraban de esa manera... Sea lo que fuere esta avanzando demasiado rápido y empeoraba a cada segundo.- 4:44 a.m -Arturo lanzó un gemido, miró al Güero y casi balbuceando, evidente presa de un dolor indecible y con las manos en el vientre dijo entrecortadamente: ¿Pueden ir... mas rápido.... adonde sea...? me duele..... - Los tres amigos subidos en el automóvil de Víctor, mejor conocido como el Güero viajaban a toda velocidad por las calles vacías esa madrugada de viernes, el auto ya apestaba... olor a muerte y podredumbre. Olor a costra seca, verdosa y fluidos rojizos. Todo estaba invadido, y ni aun con las ventanas abajo conseguían librarse del olor proveniente del asiento de atrás del Tsuru... Un horrible pálpito,(casi audible) sacudía su vientre a medida que fluidos que aun en la oscuridad de la noche brillaban escarlatas ,invadían sus piernas y se derramaban en el asiento.- 4:59 a.m Pobre tapiz - Víctor manejaba a toda prisa, pasando de un lugar a otro, tratando de hallar un hospital de urgencias para internar a su amigo. Pensaba en que podría estar causando esa enfermedad. Jamás en la vida supo de algo parecido. Por su parte Jair; conocido también como el ‘Zombie’, estaba sumido en una especie de trance y no decía ni una sola palabra. Los gemidos de Arturo tras de si , eran el único sonido que salía de su boca Semi-inconsciente , aun así se aferraba a un movimiento automático y casi convulso de sus manos que se frotaban incesantemente en su vientre, completamente putrefacto que inundaba con el hedor de su podredumbre todo el reducido espacio... 5:07 a.m - Un grito desgarrador seguido una explosión, sangre, entrañas... mucha sangre; el retrovisor manchado de sangre. Confusión.... algo saltó del vientre de Arturo... algo alargado.... algo horrible... el auto se salió de control, los gritos, los ojos cerrados con fuerza... ¿que era eso?, ¿que paso?, un golpe muy fuerte, y luego nada.- 5:23 a.m - Tras el choque, después de perder la razón Zombie entreabrió los ojos, se hallaba sobre el cofre del auto destrozado; el Güero yacía aparentemente inerte frente al volante y allí donde debía estar Arturo solo el asiento manchado de sangre... probablemente su cuerpo estaba en el piso del auto... Jair oyó a lo lejos sirenas, una especie de sopor lo invadía por completo, tan solo cerró los ojos y se dejo ir hacia la tierra del subconsciente. Se soñó frente algo que no era natural, frente a un ser horripilante de piel blancuzca y con colmillos, que lo miraba con lo que parecía una actitud burlona... Contoneó todo su alargado cuerpo, como de serpiente y se esfumó... Cyberkow (Victor Abarca)